Esta obra
fue la primera. Pintada sobre una vela real, vieja, tensa, que supo navegar.
Conserva las marcas del uso, el desgaste del sol y del salitre.
Trabajé con cal, asfalto, blanco y pigmentos tierra. Buscaba el silencio. El
peso del encierro no como grito, sino como contención.
Es una energía que está por romperse, pero no rompe.
De ahí su nombre. Expansión silente.

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