Mi camino en
el arte nunca fue lineal ni académico. Fue un trayecto de búsquedas, pausas y
regresos, marcado por la necesidad vital de pintar como quien respira. Este
blog guarda mi antigüedad en el arte, los rastros de una trayectoria dispersa
pero siempre encendida.
Hoy, bajo el seudónimo Salvaje Indómito, vuelvo con la certeza de que la pintura es más que un oficio: es un gesto primitivo, un latido que se resiste a apagarse
🎨 Proceso pictórico
Latido
estelar surge de la
necesidad de que la pintura respire. El lienzo, de 200 x 100 cm en
orientación vertical, fue trabajado en veladuras y transparencias que
permiten a la luz atravesar la materia. Las capas de óleo conviven con
densidades matéricas, generando un campo de tensión y vibración.
💡 Experimentación lumínica
En el
perímetro interno del bastidor integré una tira LED de 12V conectada a
un dimmer programado en modo respiración. Esta secuencia hace que la
obra se encienda y se apague gradualmente, latiendo en un ritmo que recuerda al
pulso vital.
La
retroiluminación no busca espectáculo, sino revelar capas ocultas de la
pintura. La materia se convierte en vibración, y el lienzo en un umbral entre
lo visible y lo invisible.
✨ Dimensión conceptual
Latido
estelar se presenta
como un corazón abierto: una superficie pictórica retroiluminada que respira en
su propio ritmo de apagarse y encenderse, como lo hace la vida.
En diálogo con mis series recientes (Pandemia 2020, Rumbo al Este,
Hain: el umbral de los espíritus), esta obra continúa una búsqueda que
trasciende lo inmediato y convoca lo eterno.
Este blog no
es solo archivo: es mi bitácora. Testimonio de que mi arte no empieza hoy, sino
que se sostiene en años de escritura, de pintura y de una obstinación que me
define.
Latido estelar es una obra única, creada especialmente para el Premio
Klemm 2025, donde gesto, materia y luz confluyen en una experiencia ritual
y trascendente.
Salvaje
Indómito
(Juan David Bucciero)

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